07 Feb 2022

El frenazo en los mercados mundiales agiliza la inversión inmobiliaria


Como era de esperar, los mer­cados fi­nan­cieros de todo el mundo están padeciendo un frenazo de di­men­siones que em­piezan a ser alarmantes este mes de enero. No hay un gran factor ne­ga­tivo, sino una suma de va­rios que están pro­vo­cando un au­mento ge­neral de la in­cer­ti­dum­bre. Las malas noticias se pueden leer a lo largo del Atlántico. Como, por ejemplo, las ten­siones in­fla­cio­nis­tas, las re­la­ciones cada vez más ti­rantes entre Ucrania y Rusia, la tem­po­rada de re­sul­tados o, claro está, la per­sis­tencia de las va­riantes del Covid-19. 

Por todo ello, las consecuencias escuecen. Es decir, las bolsas mundiales han perdido las ganancias iniciales de 2022 y el Ibex 35 ya ha entrado en negativo y está casi 150 puntos por debajo de los máximos del mes. Por otro lado, el bitcoin se desploma un 25% sólo en lo que va de año y se juega los cuartos en el nuevo soporte de los 35.000 dólares cuya pérdida lo arrojaría al vacío. Dos de los activos que llenaron los bolsillos de los inversores el año pasado empiezan el año con signos de enorme cansancio. 

Para el que no se haya fijado mucho, estamos en pleno punto de inflexión en las carteras, en momento de creciente aversión al riesgo que hace que los inversores miren de nuevo a las alternativas más tradicionales y seguras, a los refugios de toda la vida. Ahí están las suaves ganancias del oro en lo que va de año o las compras de bonos en plena subida de las rentabilidades. Hay muchas más alternativas ahor", señalan en una prestigiosa gestora nacional. Entre ellas está, especialmente en clave española, el mercado inmobiliario. 

Además, tampoco escapan del tijeretazo las rentabilidades de los que en España compran una vivienda para ponerla en alquiler. Hace un año era del 7,5% y ahora no superará el 6,9% según el último estudio de Idealista. Un porcentaje que, es más que suficiente para satisfacer las expectativas de miles de españoles que ven en el sector inmobiliario un valor refugio a medio y largo plazo. Para nada es más natural para el inversor de a pie español que comprar ladrillo. 

Y ya sabemos todos que los precios están subiendo y que el primer efecto, incuestionable, es una rebaja de la rentabilidad de los arrendamientos. Pero hay que tener en cuenta dos factores. Uno, que los precios de las casas están cerca de un 30% por debajo de sus máximos históricos. Y por otro, las familias solventes tienen casi 944.000 millones de euros en depósitos después del tremendo ahorro que han realizado tras el estallido de la pandemia", señalan en fuentes del sector. 

Por lo tanto, en un escenario de enormes dudas en los mercados y a pesar del buen sabor de boca que dejaron en 2021, los inversores pueden seguir alimentando la demanda de vivienda, que según las estimaciones de la empresa de intermediación inmobiliaria Don Piso alcanzó en 2021 los niveles más altos desde la burbuja inmobiliaria. El enorme apetito por el ladrillo se une a la escasa competencia de otros activos. Una situación que se puede mantener durante -al menos- todo el primer trimestre de año. 

Nadie se podía poner a adivinar lo que iba a pasar. Y a todo esto, se une que los precios de las hipotecas siguen en los niveles más bajos de la historia. Al menos para los perfiles más solventes, que son los que compran vivienda para invertir. Incluso, según los últimos datos del Banco de España, el tipo de interés medio se situó al cierre de 2021 en el 1,503%. Es la cota menos de todos los tiempos. Los expertos creen que los precios se mantendrán estables este año, teniendo en cuenta que el BCE insiste en que los tipos no subirán en la zona euro hasta 2023. 

Por lo tanto, en pleno cambio de escenario en los mercados de activos de riesgo, el mercado inmobiliario español -y también el conjunto del europeo- gana enteros como opción inversora, también en el resto de Europa. A nivel global, vamos a ver carteras más equilibradas y diversificadas ahora, porque con el precio del dinero al alza ya no hace falta asumir tantos riesgos como en estos últimos años. Un calor ganador es el mercado residencial", aseguran en un gran 'family office'. De momento, la coyuntura ha tendido al sector un impagable puente de plata para ser el gran protagonista en 2022. Un año donde las inmobiliarias inteligentes, podrán generar muchas más ventas que los años anteriores.   


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